Las pistas de esquí todavía no están a tope porque el frío intenso y las nevadas no han llegado, pero durante el Puente de la Purísima están siendo uno de los destinos preferidos por los turistas.

Un ejemplo lo tenemos en la pista de esquí de Grandvalira, en Andorra que ha acogido 7.600 visitantes durante la primera jornada del puente de la Purísima, la primera gran cita con la nieve de la temporada. En estos días, la estación cuenta con unos espesores de nieve de hasta 45 cm en las cotas más altas y con 47 pistas abiertas.

Los esquiadores y snowboarders, y amantes de la nieve en general tienen en Grandvalira un gran conjunto de actividad a cuál más diversa para el disfrute del esquí, el rey de la temporada. Los usuarios están disfrutando de cerca de 115 km esquiables y una jornada de estreno en que el sol ha sido el gran protagonista.

Los sectores que han constatado un mayor número de llegadas han sido los de Grandvalira-Pas de la Casa y Grandvalira-El Tarter. El acceso de visitantes por el resto de sectores ha sido escalonado, sin que se produjeran colas en las taquillas. Grandvalira tiene una capacidad de transporte de 110.000 esquiadores la hora, este hecho hace que sea un remanso de paz y tranquilidad y no se produzcan colas en los remontes para coger los fortfaits, una ventaja para el visitante.

Se estima que esta confortable montaña podría cerrar esta primera jornada con la cifra de 35.000 esquiadores, algo parecido a la temporada pasada, con un tiempo similar al de este año. Durante las fiestas navideñas se prevé que las visitas aumenten porque el frío y la nieve actuará de una forma natural, siendo un atractivo para el exigente esquiador.

Además, cuenta con alojamientos de gran envergadura, servicios de restauració típica de la zona, escuela de esquí y snowboard para grandes y pequeños, entre otros, que han estado abiertas para acoger a los visitantes.